Dos vestidos con la misma silueta pueden parecer de bodas distintas solo por la tela. La tela decide cómo cae y se mueve el vestido, cómo refleja la luz en las fotos, cuánto calor vas a pasar y una parte importante de lo que cuesta. Por eso conviene tocarla: en la tienda, aprieta las muestras en la mano para ver cuánto se arrugan. Las telas estructuradas sostienen formas arquitectónicas y faldas amplias; las fluidas acompañan el cuerpo y se mueven con la brisa. En Puerto Rico, donde es verano todo el año, el peso de la tela importa tanto como el diseño. Cada término lleva su ilustración.
Glosario de telas

Satén. Es un tipo de tejido más que una fibra, con una cara lisa y lustrosa, también llamado satín. El satén duquesa, pesado y estructurado, es la tela clásica del traje de baile; los satenes más livianos caen con más suavidad. Da calor.

Shantung de seda. También llamado dupioni, tiene una textura ligeramente irregular por sus hilos desiguales. Firme y con un brillo natural; se arruga con más facilidad que el satén.

Mikado. Una seda (o mezcla de seda) pesada y estructurada, con un brillo sutil, para formas limpias y arquitectónicas.

Tafetán. Firme y crujiente: suena al moverte. Sostiene muy bien una falda amplia.

Crepé. Mate, fluido y liso. Es la tela del vestido columna minimalista; deja ver el corte y cada línea que haya debajo.

Charmeuse. Liviana, de tejido satinado, casi siempre de seda, con una caída líquida. Es la tela clásica del slip dress cortado al bies.

Chifón o gasa. Transparente, ligero y vaporoso, casi siempre en capas. Perfecto para el calor y para las bodas en la playa.

Georgette. Parecido al chifón, pero un poco más pesado y más mate.

Organza. Transparente como el chifón, pero firme y con más cuerpo; suele usarse en capas sobre satén para dar volumen y brillo a la falda.

Tul. Una red fina que se usa en faldas amplias, sobrefaldas y velos. El tul suave cae; el tul más rígido sostiene la forma de un traje de baile.

Terciopelo y brocado. Son telas de invierno: el terciopelo, por su riqueza; el brocado y el jacquard, por sus dibujos tejidos en relieve.
Dos telas más que oirás en las tiendas: el gazar, un tejido liso de seda (o lana) firme y ligero que sostiene la forma casi como si se modelara, desarrollado por la casa textil suiza Abraham junto a Cristóbal Balenciaga; y el faille, de seda con un acanalado plano, más suave y con más caída que el grosgrain y de brillo discreto.
Encajes

Chantilly. Fino, delicado y etéreo, sobre un fondo de red, a menudo con bordes festoneados.

Alençon. Motivos detallados contorneados con un cordón en relieve, que les da definición y textura.

Guipur. Pesado, con motivos unidos por barritas en lugar de un fondo de red; audaz y gráfico.

Encaje de Venecia (Venise). Motivos de encaje de aguja en relieve, gruesos, con un efecto escultórico.
Tonos de blanco

Tonos de blanco. El blanco no es un solo color. El blanco óptico o brillante es el más intenso y favorece a las pieles de subtono frío y a las muy oscuras; el blanco suave o blanco diamante tiene una calidez leve que favorece a casi todo el mundo; el marfil es más cálido aún e indulgente con la luz de las velas; el champán y el rosa pálido (blush) tienen un color inconfundible y solo se leen como blanco desde lejos. Sostén cada tono junto a la cara con luz de día, y recuerda que lo que esté al lado del vestido —la camisa del novio, las flores, los manteles— no debe ser más blanco que él, o hará que el vestido parezca amarillo. Si te atrae ir más allá del blanco, mira los vestidos de novia de color.
Cómo elegir la tela para una boda en Puerto Rico
Peso y capas, primero. En San Juan las máximas promedio rondan entre 28 y 32 °C según el mes y la humedad relativa promedio está cerca del 75 %. Para una ceremonia al aire libre, piensa en chifón, georgette, organza o tul en pocas capas, y en el crepé liviano para un vestido columna. El satén duquesa, el mikado y el tafetán sobre varias enaguas lucen mejor en un salón con aire acondicionado o en una iglesia fresca.
La humedad arruga. El shantung y las sedas finas se marcan al sentarte y en el carro. Si te casas en la playa o en una hacienda, prefiere telas que caigan y se recuperen; pregunta en la tienda cómo se plancha o se vaporiza el vestido el día de la boda.
El encaje, según el lugar. El Chantilly, ligero y transparente, es el más fresco; el guipur y el Venise, pesados y escultóricos, piden un vestido sencillo y, mejor, un lugar con aire acondicionado.
El blanco y el sol del trópico. La luz del mediodía en una playa no es la de un salón por la noche, y el marfil, como dijimos, es especialmente indulgente con la luz de las velas. Prueba el tono con una luz parecida a la de la hora en que te vas a casar, y coordínalo con el traje del novio, sobre todo con su camisa.
Cuídalo después. Las sedas y los encajes delicados piden atención tras la boda; en cómo preservar el vestido de novia te explicamos los pasos. La tela pesa mucho en el precio: lo verás en cuánto cuesta un vestido de novia.





