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Religiosas

Las siete bendiciones (Sheva Brajot) de la boda judía

Las siete bendiciones que se cantan bajo la jupá están entre las palabras de boda más antiguas que se siguen usando. Qué dice cada una, quién las recita y cómo hacerlas propias.

Una jupá hecha con un manto de oración con flecos sobre postes de abedul en un jardín a la hora dorada, con una copa de kidush de plata sobre una mesita debajo
Ilustración generada para BodasPR

Pocas palabras que se pronuncian en una boda, en cualquier parte del mundo, son más antiguas que estas. Las siete bendiciones, Sheva Brajot en hebreo, están recogidas en el Talmud (tratado Ketubot, 7b–8a), compilado hace unos mil quinientos años, y ya entonces eran tradicionales. Se cantan o se recitan cerca del final de la boda judía, sobre una copa de vino, y cierran la segunda parte de la ceremonia, el nisuín, cuando la pareja queda casada por completo.

Lo que las hace extraordinarias es su forma. Las bendiciones empiezan con la mayor amplitud posible, con el vino y con toda la creación, y se van estrechando, una a una, hasta llegar a la pareja que está bajo el palio. Cuando se canta la séptima, el salón ha viajado desde el principio del mundo hasta esta boda en particular.

Qué dice cada bendición

Lo que sigue es nuestro resumen, en palabras sencillas, del hebreo tradicional. Cada bendición abre con la fórmula conocida Baruj atá Adonai, Eloheinu mélej haolam: “Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, Rey del universo”.

1. Por el vino. Bendito eres Tú, que creas el fruto de la vid. El vino es el signo de la celebración en todo el ritual judío. Bajo la jupá esta bendición se dice primero; después de la comida, se dice al final.

2. Por la creación. Bendito eres Tú, que todo lo creaste para Tu gloria. Desde el comienzo, la boda queda situada dentro de todo el mundo creado, y los invitados, reunidos como testigos, forman parte de él.

3. Por la humanidad. Bendito eres Tú, Creador del ser humano.

4. Por el ser humano hecho a imagen de Dios. Una bendición más larga que da gracias porque las personas fueron hechas a imagen divina, y porque del primer ser humano salió una compañía y la posibilidad de una vida compartida.

5. Por Sion. Una plegaria para que Sion, imaginada como una madre que ha perdido a sus hijos, se alegre cuando vuelvan a reunirse en ella. En el momento de mayor alegría personal, las bendiciones recuerdan una pérdida y una esperanza colectivas, el mismo instinto que lleva a romper la copa justo después.

6. Por la pareja, como en el Edén. Una plegaria para que estos dos compañeros que se aman reciban la alegría que conoció la primera pareja en el jardín del Edén. Termina: bendito eres Tú, que alegras al novio y a la novia.

7. Por la alegría misma. La bendición más larga y más exuberante, y la que más invitados reconocen. Nombra diez formas de felicidad, el gozo y la alegría, el regocijo y el canto, el deleite y el júbilo, el amor y la armonía, la paz y la compañía, y pide que pronto se oigan en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén las voces del novio y de la novia, de la celebración y del banquete. Termina: bendito eres Tú, que haces que el novio se regocije con la novia.

El texto, bendición por bendición

Traducción de BodasPR, hecha con cuidado a partir del hebreo tradicional tal como lo recoge el Talmud (Ketubot 7b–8a) en la edición en inglés de Sefaria. No es una traducción litúrgica: para la ceremonia, usa la versión que te dé tu rabino o tu jazán.

  1. Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, Rey del universo, que creas el fruto de la vid.

  2. Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, Rey del universo, que todo lo creaste para Tu gloria.

  3. Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, Rey del universo, Creador del ser humano.

  4. Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, Rey del universo, que formaste al ser humano a Tu imagen, a imagen de la semejanza de Tu forma, y de él mismo le preparaste una construcción eterna. Bendito eres Tú, Señor, Creador del ser humano.

  5. Que se regocije y se alegre la que era estéril cuando reúna en ella a sus hijos con alegría. Bendito eres Tú, Señor, que alegras a Sion con sus hijos.

  6. Alegra grandemente a estos compañeros que se aman, como alegraste a Tus criaturas en el jardín del Edén en el principio. Bendito eres Tú, Señor, que alegras al novio y a la novia.

  7. Bendito eres Tú, Señor, Dios nuestro, Rey del universo, que creaste el gozo y la alegría, el novio y la novia, el regocijo, el canto, el deleite y el júbilo, el amor y la hermandad, la paz y la amistad. Pronto, Señor, Dios nuestro, que se oiga en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén la voz del gozo y la voz de la alegría, la voz del novio y la voz de la novia, la voz jubilosa de los novios desde su jupá y de los jóvenes desde su banquete de canciones. Bendito eres Tú, Señor, que haces que el novio se regocije con la novia.

Las palabras sobre la voz del gozo y la voz del novio vienen del profeta Jeremías (33:11).

Quién las recita

Tradicionalmente el rabino o el jazán canta las bendiciones, o se reparten entre invitados a los que se quiere honrar: abuelos, hermanos, amigos íntimos, un maestro. Pedirle a siete personas distintas que tomen una bendición cada una es una forma preciosa de incluir a quienes no forman parte del cortejo. Pueden recitarse en hebreo, en español, en inglés o en hebreo seguido de una lectura de la traducción; muchos jazanes cantan el hebreo mientras un invitado lee la traducción. En una familia que habla español e inglés, alternar los dos idiomas en la lectura incluye a todo el mundo.

Las bendiciones se repiten al final del banquete, después de la bendición de la comida, y, en las comunidades observantes, en una comida festiva cada noche durante la semana siguiente, siempre que haya quorum y al menos un invitado que no haya estado en las celebraciones anteriores, un “rostro nuevo”. A esa semana de cenas se la llama también sheva brajot.

Hacerlas propias

Muchas parejas mantienen el hebreo exactamente como está y eligen una traducción que les hable. Otras usan una versión interpretativa que conserva la estructura, de la creación a la pareja, en lenguaje moderno. Los rabinos reformistas, reconstruccionistas y conservadores adaptan habitualmente la redacción de la sexta y la séptima bendición para dos novias o dos novios, y para parejas que prefieren hablar de “compañeros” o de “seres queridos”.

La versión interpretativa más querida es la de Anita Diamant, publicada en The New Jewish Wedding (1985, revisado en 2001), un libro que vale la pena tener si estás planificando una boda judía o interreligiosa. Como está protegida por derechos de autor, no la reproducimos aquí. Pregúntale también a tu rabino o a tu jazán: la mayoría tiene varias versiones que ha usado y puede ayudarte a elegir.

Bodas interreligiosas

Las siete bendiciones se trasladan especialmente bien a una boda interreligiosa, porque su recorrido, la gratitud por el mundo, por ser humanos, por la compañía y por la alegría, es común a muchas tradiciones. Algunas parejas piden a siete invitados de las dos familias que lean una bendición cada uno, alternando entre un lado y otro. Si lo haces, háblalo antes con tu oficiante; algunos rabinos prefieren que el hebreo lo recite un invitado judío y que la traducción la lea cualquiera.

En Puerto Rico

Puerto Rico tiene la comunidad judía más grande del Caribe, de casi 3,000 personas, y es la única isla caribeña donde están representados los tres grandes movimientos del judaísmo. En San Juan están la Congregación Sha'are Zedeck, conservadora, fundada en 1953, y el Temple Beth Shalom, reformista, fundado en 1967, que celebra sus servicios en inglés, español y hebreo; el Centro Jabad, ortodoxo, está en Isla Verde, en Carolina, desde 1997. Si vas a casarte en la isla con una ceremonia judía, el rabino de tu congregación es la persona indicada para decirte qué versión de las bendiciones, y en qué idioma, se usa en su comunidad.


Para la jupá y la ruptura de la copa, consulta tradiciones de boda alrededor del mundo. Para otras lecturas de las Escrituras, consulta nuestras lecturas religiosas.